Sueños. 21-08-13

Esta noche tuve tres partes de sueño. En el primero tenía un tigre/león gris en casa, que no entendía por qué estaba ahí, pero ahí estaba. Me daba miedo, pues a final de cuenta es una criatura salvaje, pero nunca me hizo nada malo. Claro, mi sentimiento era que en cualquier momento me atacaría o que cualquier movimiento podría ser incorrecto y me arrancaría un brazo. Al inicio lo tenía encerrado en el cuarto de estudio, sin embargo cuando pensé que estaría muy incómodo ahí y que seguramente eso haría que fuera aún más agresivo, lo dejé salir y andar por la casa, aunque mi nervio aumentó bastante más, pues no había nada que lo controlara.

En otra parte del sueño vivía -o estaba de visita- en una casa donde uno de sus integrantes había desaparecido, se trataba de un excompañero de la primaria de apellido Oviedo. Todos lo buscaban. Creo que había muerto su papá y había la preocupación de que se hubiera hecho daño o alguna locura. Su novia, que aparentemente era rescatista, descendió por la ventana hacia un cañón muy complicado de atravesar, donde en el fondo, como en el Gran Cañón del Colorado, había un río. Su cabeza se apretaba y colaba entre las piedras como si fuera un globo de agua pasando entre un espacio estrecho. Eventualmente llegaba, se había ido a correr, pero no había avisado a nadie. A final de cuentas todos estaban felices con su regreso, principalmente su novia.

La siguiente parte se ubicó en un cinépolis donde unos amigos-exalumnos destacados de la UDLAP presentaban un cortometraje, muy profesionalmente hecho, una especie de stop motion que combinada CGI y personas disfrazadas de figurines, era un filme en “4DX”, así que tenías que ponerte una especie de cinturón de seguridad en el asiento ya que la sala completa se movía, todo el piso rotaba hasta llegar a 90°, iba con familiares que después de unos minutos del filme se despedían “por no entenderle”, al irse mi padrino lo acompañé a su casa, ahí me encontraba en Colima más o menos el la colonia San Pablo pero todo era muy confuso, no parecía encontrar la salida. En el camino me cruzaba con una combi roja donde iba el grupo Zoé, pensé contarle a Anaid de mi inusual encuentro, incluso ir por un autógrafo, foto o algo similar para ella, pero el vehículo desapareció y me encontré nuevamente retrasado para llevar a mi padrino a su casa y llegar a tiempo a una consulta con el dentista en Puebla. Fue un momento de estrés hasta que decidí que mi cita era la siguiente semana. En un punto, con tal de llegar más rápido, mi padrino decidió entrar a un terreno privado donde había un policía armado por fuera, nos hicimos pasar por los dueños pensando que así lo despistaríamos, al entrar vimos que había un gendarme más, también armado y que no teníamos a donde ir. El terreno era una especie de baldío descuidado, con varios carros chatarra cubiertos por el pasto crecido. El hombre que cuidaba el lugar entró también y de repente nos encontramos rodeados por dos personas armadas en un lugar que nadie podría encontrarnos, al parecer estaban esperando que alguien implicado en un crimen llegara y pensaron que éramos nosotros. A base de mentiras y continuar nuestra historia original logramos salir, mentí con mucha facilidad. Al lograr “escapar” mi padrino me preguntó si había notado los cinco paquetes con cocaína que había ahí, yo fingí que sí, cuando en realidad no había visto nada.

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