Sueños 19-08-13

Este lugar fue al mismo tiempo la casa de playa de Manzanillo y la isla de Lost con una mezcla de la serie Terranova.

Era el cumpleaños de dos personas, una que no recuerdo y el presidente ruso, Putin. Por tal evento había un gran banquete, una barra de postres enorme con delicias que nunca había experimentado. Los cumpleañeros parecían más bien querer celebrar a todos sus invitados. Varios de mis familiares estaban presentes.

En la playa estaba Charlie, un exalumno de la UDLAP con un par de muchachas de compañía, destacaba una mujer joven, muy alta y delgada, con rasgos asiáticos, nacida en Italia pero criada en otro lugar del mundo; era una modelo que se comportaba amable-normal conmigo, pero medio grosera con otras mujeres. Al tratar de entablar una conversación con ella, no tuve éxito por no poder descifrar de dónde realmente era, pero su exótico contexto me llamaba mucho la atención, sin embargo para Charlie era una especie de accesorio.

En la fiesta y cerca de la barra de postres estaba una excompañera de trabajo, Silvia un poco más gorda porque estaba embarazada. Me dio gusto verla. Mi mamá pedía que le pasara a Charlie el CV del hijo mediocre de alguna amiga, ante lo cual me negué categóricamente por pensar que sería un desperdicio de mi relación con él.

Putin salió con sus varios guardaespaldas en camionetas blindadas y nos dejó en la fiesta. De repente me encontraba en una comunidad extraña donde no me sentía parte de, aunque lo simulaba. Tenía miedo de que se dieran cuenta que no era parte de ellos. El sol quemaba de manera muy intensa. Era necesario ponerse una crema grumosa que quemaba la piel, para hacerla más dura. No era un ambiente natural para el ser humano. La gente se veía artificial. Me desnudaba para que me pusieran la crema protectora, no sentía pena, muy parecido a como cuando de bebé alguien te cambia el pañal. No había claridad sobre la frecuencia en la que había que ponerse la crema, primero dos veces al mes y después dos al día.

En algún momento me sentí buscado y me fui a encerrar a un cuarto donde estaba mi papá de joven. Ambos escondidos y algo temerosos a que nos encontraran, algo malo nos harían. Por la ventana vi salir de entre el bosque enormes monos que empezaron a destrozar todo. Uno por poco y pisa el cuarto-contenedor en el que estábamos. Me impresionó mucho el tamaño de los monstruos y ya no sabía qué era peor, si ser buscado por la Seguridad del lugar o ser presa de estas criaturas.

Anuncios